Almacenamiento:
El
café no debe guardarse en el refrigerador. El café absorbe
todo tipo de sabores y olores, usted no querrá beber un café
con sabor a queso.
No
congele el café, a menos que sea el último recurso. Congelar
el café puede dañarlo y afectar el sabor.
Manténgalo
en un lugar fresco y seco, dentro de un recipiente hermético.
Intente
usar el café en un máximo de un mes desde su compra.
Dosis:
La dosis empleada
depende el tipo de café que quiera preparar. Aconseje a sus clientes
usar de 2 a 2.5 cucharadas de café por cada 150 ml. de agua.
Para un espresso, use de 7 a 8 gramos, y utilice el doble para un espresso
doble.
Diferentes métodos:
Existen varias maneras de preparar una buena taza de café. Veamos
algunas de las más populares, y la manera correcta de llevarlas
a cabo.
Para todas las formas
de preparar café, hay algunos simples trucos que usted puede
enseñar a sus clientes para asegurarse de que obtendrán
un producto de la mejor calidad (comprar el mejor café no basta,
también deben saber cómo prepararlo):
- Mantenga todo
el equipo y utensilios que usa para preparar café limpios,
para que lo residuos del último café no contaminen el
que prepara ahora. Limpie las cafeteras grandes (en cafeterías
y restaurantes) temprano por la mañana antes de la hora pico.
- Utilice agua
pura y limpia para preparar el café.
- No muela el
café sino hasta que esté listo para prepararlo.
Muela el café de acuerdo con el método de preparación
o el tipo de café que desee. El molido para una cafetera de
émbolo es muy distinto al molido para una máquina de
espresso.
- Siga las indicaciones
de dosificación que ya hemos mencionado. El café demasiado
fuerte o demasiado aguado no sabe bien.
- No deje el café
calentándose, perderá su sabor. Guarde el café
sobrante en un termo.
Cafetera de
émbolo (french press): Muela el café grueso. Mucha
gente cree que es imposible hacer capuchinos o café con leche en
una de estas cafeteras; Aquí le damos un truco para que lo enseñe
a sus clientes: caliente una taza de leche desnatada en una olla (no queme
la leche), viértala en la cafetera limpia, inserte el émbolo
y bata la leche hasta hacer espuma. Después prepare el café
como se indica y vierta la leche. Recuerde usar café molido grueso.
Cafetera italiana
o percolador: es la cafetera que consiste en tres depósitos,
uno para el agua, y uno donde llega el café preparado y un filtro
por en medio donde se coloca el café molido. No compacte el café,
enrosque ambas partes sin olvidar colocar el filtro por en medio y caliente
a fuego medio.
Cafetera de filtro: asegúrese de comprar los
filtros adecuados. Si tiene conciencia ecológica, compre filtros
de malla de alambre lavables, los hay en todas las formas y tamaños.
Espresso:
Invierta en una buena máquina. Las hay de vapor y a presión,
siendo las del primer tipo mucho más económicas. Pero
para los más exigentes, quizá valga la pena invertir en
una cafetera a presión, pues se obtiene un mejor producto final
(las más económicas están sobre los $200 dólares
americanos). Una curiosidad sobre el café espresso que la mayoría
de la gente no sabe, es que una taza contiene aproximadamente 1/3 de
cafeína que una taza de café americano. Así que
si lo que busca es un “subidón”, un espresso no es
la mejor opción.
EL
SECRETO ESTÁ EN LA PREPARACIÓN - LA HISTORIA DE LAS MANERAS
DE HACER CAFÉ CONOCIDAS POR LA HUMANIDAD
Las primeras cafeteras eran muy simples. Los granos se tostaban y ponían
a hervir para preparar el qahwa árabe. Pero como podrá
ver, el gusto por esta bebida provocó que la imaginación
humana volara mucho más alto. Veamos cómo fueron desarrolladas
los utensilios y máquinas para preparar café que hoy nos
son tan comunes.
1822:
Con el tiempo, los amantes del café se preguntaron cómo
podrían obtener el café más rico, oscuro y consistente.
La primera máquina de espresso fue inventada en 1822 en Francia
por el Dr. Ernest Illy. Esta cafetera fue utilizada durante cien años
hasta que el italiano Achilles Gaggia desarrolló la máquina
de espresso a presión moderna en 1946.
1865:
Cafetera de filtro: ¿Siente como llena su hogar con los aromas
de café por la mañana? Agradezca a James Mason, quien
inventó la primera cafetera de filtro el 26 de diciembre de 1865.
Quizá fue un regalo de navidad con retraso.
1901:
“Sólo agregue agua caliente”. El primer café
instantáneo fue inventado por el científico américo-japonés
Satori Kato. En 1906, George Constant Washington comenzó su producción
masiva. Su compañía llevaba por nombre Red E Coffee (ready
coffee, o café listo). Finalmente, en 1938, se creó el
café instantáneo NesCafé para ayudar a Brasil a
resolver el superávit de su producción.
1908:
En este año los filtros, prácticos y perfectos para preparar
una buena taza de café, fueron patentados y llevados al mercado.
Melitta Bentz, un ama de casa alemana, experimentó con diferentes
materiales para filtrar su café, y encontró que el papel
secante de su hijo resultaba ideal; sólo había que cortarlo
en forma circular y colocarlo sobre una taza de metal. Melitta Bentz
y su esposo patentaron el producto y abrieron una tienda. La misma compañía
también patentó el primer filtro de bolsa y el empaque
al vacío.